19/10/2019 L'Oratge L'Oratge


Servicios de la web

Hall

INFOCIUTAT

MONUMENTS AL CID CAMPEADOR I SANT VICENT MÀRTIR

HISTORIA:

Sobre alto pedestal de piedra, rodeado de un espacio ajardinado se encuentra, en el comienzo de la Gran Vía de Ramón y Cajal, junto a la llamada plaza de España, enfrente de la antigua "ermita" de la Roqueta, hoy templo parroquial, apenas alejado del repuesto monumento a San Vicente Mártir, este otro del Cid Campeador, obra de la escultora norteamericana Anna Hyatt Hungtinton, viuda del gran hispanista Archer Milton Hungtinton, habiendo aquella artista, participe del amor a España de su esposo, regalado, además, la costosa fundición de la estatua ecuestre, pro valor de alrededor de tres millones de pesetas. La obra es versión exacta, fundida por el escultor Juan de Avalos, de la existente ante la Hispanic Society de Nueva York fundación de Mister Hungtinton, el traductor del Poema del Cid, amigo de Sorolla, al que encargó la serie inmortal de las regiones españolas y creador de un Museo maravilloso en las inmediaciones del turbulento Harlem neoyorquino del que es contrapunto admirable. Llegó la estatua a Valencia el 3 de marzo de 1964. Con ello se ponía fin a una serie de intentos, que, como en los casos de Sorolla, Serrano y Llorente, resultaban vanos o muy tardios, pues ya en 1888 se formularon en pro de un recuerdo monumental de Valencia, al caudillo castellano que la hizo -con el aragonés San Vicente mártir- famosa en el mundo, proliferando los recuerdos al Cid en la literatura, y al Santo levita oscense en la poesía inmortal del Peristephanon.
La obra de Anna Hyat, que no en vano fue una creadora afortunada y prolífica de esculturas animalistas -tanto como Barye, Pompom, o Mateo Hernández- es, ante todo, una espléndida figura de "Babieca", el bridón del Poema del Cid, que a su vez es pedestal vivo del Campeador, retador o más bien triunfal que levanta con la diestra el grimpolon o divisa de sus mesnadas. El monumento al Cid en Valencia y Nueva York contrasta con el de Burgos, por Juan Cristóbal, al propio Rodrigo de Vivar, inaugurado en 1955 por el entonces Jefe del Estado, obra acometedora y expresionista llena de dinamismo arrollador.
El vecino monumento a San Vicente Mártir fue inaugurado el 17 de febrero de 1960, reponiendo en lugar público y urbanizado la estatua barroca e incompleta que, como la de su nomónimo el santo Ferrer, estuvo en los almacenes municipales y, luego hasta su reconstrucción y reposición, en el deslunado del claustro renacentista-manierista del Carmen, a la sazón depósito de la Comisión de Monumentos, como todo el edificio era Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos. Ambas procedían de la Puerta de San Vicente (el primer gran portal de la muralla desde Pedro IV) sobre la vía dolorosa del martirio del Santo levita y en la vecindad de la Roqueta, primer asiento de sus despojos en la basílica paleocristiana de su nombre. En dicha puerta se colocaron a principios del siglo XVIII las estatuas de ambos Santos Vicentes, la del Santo dominico de cara a extramuros, la del levita hacia la Ciudad, donde estuvieron hasta el derribo de las murallas y de todas las puertas salvo la de Quart y Serranos por ser prisiones.
Al reponerla sobre un corpulento pedestal hubo que completarla pues faltaba un segmento de la figura.



Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 1.0 del W3C-WAI