19/10/2019 L'Oratge L'Oratge


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ELS AMPITS I EL SEU ENTORN. ELS PONTS

  • LOS PRETILES Y SU ENTORNO. LOS PUENTES COMPRENDE DESDE EL PASEO DE LAS MORERAS, HASTA EL ACTUAL PUENTE DEL FERROCARRIL DE BARCELONA Y ZARAGOZA.
  • VALENCIA

HISTORIA:

Constituyen una obra colosal por su extensión y unidad, sin igual en Valencia, y aún en España entera, con pocas defensas fluviales comparables, cuantitativamente, en el resto de Occidente. Según Tormo eran una larga y sencilla construcción de 7.093 metros en la ribera derecha, del Sur inmediata al centro de la ciudad y de 2722 metros en la opuesta, al Norte, más periférica respecto del conjunto urbano, aunque éste, cada vez más, proyecta otros núcleos, barrios, servicios hacia dicha orilla. Las cifra de Tormo, referidas a 1923 se mantienen hasta poco antes de la riada de 1957, toda vez que en 1953 por acuerdo de Consejo de Ministros, que consignó al efecto ocho millones de pesetas, se dispuso construir los dos kilómetros y medio de pretil ante el poblado de Campanar, obra de mampostería, pero con las típicas bolas en gran parte de ella; y, a consecuencia de la riada de 1957, se construyó, asimismo de mampuesto pero sin bolas, y más alto, el pretil del paseo o camino llamado de las Moreras, o sea desde Monteolivete hasta el actual puente del ferrocarril de Barcelona y Zaragoza, de más de mil metros. Ello en conjunto constituye una obra continua, sólo separada en dos bandas paralelas por el cauce del río, de más de trece kilómetros de longitud, no exenta tampoco, en su apuntada sencillez, de pormenores que hermosean y singularizan algunas de sus partes y, desde luego, toda la obra de los pretiles, con paseo de acera continua junto al barandal, sólo interrumpida por los accesos a los puentes.

En general la obra "Vella" hecha para salvar de inundación a la ciudad, fue construida después de los puentes, comenzando por el lado más urbano, el del sur, entre los de la Trinidad y del Real -1591-92- a raíz del estrago en la ciudad de la riada de 1589, y desde esta puerta -del Real- al puente del Mar, en obra que terminó en 1596, así como los pretiles desde Mislata al puente de San José de 1606 a 1674, ampliándose sucesivamente hasta alcanzar en 1729 la ribera desde el puente del Mar a la ermita de Nuestra Señora de Monteolivete, llegando así a la extensión que según Tormo tenía en 1923, desde la Cruz (cubierta) de Mislata, o sus proximidades, hasta Monteolivete, río abajo. "Al lado opuesto -completa Tormo- el dique es -era- bastante más corto, cogiendo sólo el espacio de los cinco puentes -antiguos- de piedra y con el largo -citado- de 2.772 metros, terminado en 1789". Los pretiles comprenden, aparte de las obras propiamente decorativas -las antiguas, concentradas, en lo que fue Paseo de la Pechina- otra piezas destacables, sobre todo en la proximidad de los cinco puentes, o sea no sólo los barandales sino también rampas, escaleras, trompas de ángulo y obras de talla pétrea, como bancos y los ornatos que caracterizaron la parte que por uno de ellos se llamó de la Pechina.
También, alguna otra obra extraordinaria como el casilicio del Salvador, erigido cerca -mas no inmediato a él- del puente de la Trinidad, en memoria de la llegada, en 1250, por el Turia, en una avenida, y contracorriente, del Cristo del Salvador con un brazo de menor y, según la leyenda, con sendas velas encendidas en ambos brazos de la Cruz. El templete, junto al pretil cobijaba, según Llorente una imagen pétrea del Santo Arzobispo de Valencia Fr. Tomás de Villanueva...sosteniendo el tradicional Crucifijo, tan venerado del pueblo, valenciano. El Casilicio desapareció, como tantas otras cosas en 1809, en la guerra de la Independencia, quedando sólo la base a unos sesenta metros aguas arriba, del puente de la Trinidad, en la ribera derecha, sitio al que arribó la imagen, venerada desde entonces en la iglesia próxima -antes dedicada a San Jorge-. De tal pedestal o basamento apenas hay vestigios.
En el sólo aludido "paseo de la Pechina" que otrora mereció tal calificativo de "paseo" por sus condiciones de amenidad y para el tranquilo deambular o el reposo, los elementos singulares decorativos son más números y notables contribuyendo a lo acogedor del paraje los huertos de la orilla del camino junto al río, o sea entre el paseo y la antigua carretera de Madrid "por el paseo de las Cabrillas" o "carrer de Quart de fora" como alquerías y jardines. destacando el de Juliá, lugar adquirido por esta familia, de los Barones de Santa Bárbara, en 1675 que merecerá especial mención, aparte de por su otrora cuidado jardín y muy digno palacete, por los personajes que la leyenda o la historia le asignan como visitantes o huéspedes. Este pretil, más aguas arriba, de la orilla derecha, es alto, con obra de mampuesto y con escasas bolas, irregularmente puestas. Con todo, hasta el Portal Nou quedó como la parte más rica en añadiduras, naturalmente barrocas, no exenta de recuerdos ancestrales. primero es el llamado frontón del Rat Penat-, banco monumental con volutas, y bolas a los extremos, que, como chaflán o divisoria, marca los caminos de entrada, mediante incisión pétrea señalando a la derecha la ruta hacia el "Portal de Quart" y a la izquierda al "Portal de Serrans", flanqueando el banco rematado por el heráldico murciélago sobre amplia corona y un medallón en relieve con el emblema antiguo, romano, de valencia, o sea el cuerno de la abundancia o de Amaltea, alusivo a la fertilidad de la zona que la lápida subraya, pues, bajo el gran disco pétreo, una leyenda sobre piedra gris, en versos de latín clásico, dice, traducción al castellano: "Siempre esmaltes con bellas flores y rosas con plantas y frutos las hermosas riberas del Turia""Floribus et roseis formosus Turia ripis sempe".
Pronto, siguiendo el camino del "Portal de Serrans", o sea la ribera con el pretil "paredons del riu" un banco de piedra, de línea barroca, tiene la fecha grabada al respaldo de 1756; situado de cara al río, era el asiento de los magistrados que registraban la madera que llegaba flotando desde los pinares de la cuenca alta, y se depositaba luego junto a la Puerta de Serranos. Pronto, otro banco alto y monumental, en forma de popa de nave, tallado minuciosamente y con su ornato característico, un mascarón, por todo ello llamado el Navío, hoy trasladado a la amplia acera ajardinada, también delimitada por el pretil, de frente al Palacio del Temple, Gobierno Civil ahora. Junto a éste, otro canapé, de espaldas al cauce, inmediatamente al nuevo puente de Campanar, con un pomo, un áncora y su cable todo tallado en piedra, insistía en el carácter marinero, más la inscripción que convidaba al reposo "Sisto ut sistas" "reposo para que descanses" y la fecha 1757 también el respaldo, de lo que apenas queda un recuerdo deteriorado. Traspuesto el moderno puente de Campanar y la pasarela, reposición de otra anterior, un frontón barroco, bien trazado, con pomos clasicistas, enmarca un valioso documentos epigráfico que, para Llorente, revela la cultura de la Valencia dieciochesca, pues exhibe la piedra en mármol negro saguntino, considerada como el ara de los ofrecimientos a la diosa egipcia Isis, adoptada por el Panteón romano, que reza "Sodalicium veranrun colentes Isidem". "El colegio de los vernas -o vernáculo- de los adoradores de Isis" testimonio de un culto orientas -había otros en la Valencia romana- sostenido por una cofradía de sodales indígenas -"vernarum"- como parece expresar la lápida, que no eran egipcios aquí establecidos. Sobre la lápida la cornucopia emblemática valentina y debajo, otra inscripción en latín que registra el hallazgo, en lugar próximo del lecho del río, de la piedra a Isis dedicada, y su colocación, donde está, en 1759. A veces, como en la otra orilla, el pretil se encurva formando un satélite o estribo semicircular -en media luna- con su banco, tenido por algunos -sobre todo en la otra orilla frente a las puertas- como el motivo de la frase "quedarse a la luna de Valencia", al llegar, cerrados los portales, aunque la locución se explica también como alusiva a los navíos que, por no alcanzar buena mar o puerto, quedaban en el golfo, también "media luna", de valencia.

Otro elemento conmemorativo situado en esta parte del pretil, el único -lapidas aparte- de tal carácter es el monumento elevado a San Pedro Pascual en el tramo que sigue. Es el, levantado en 1761, por acuerdo del Senado y pueblo valenciatinos, según la fórmula epigráfica de Roma antigua.
Obra del escultor Tomás Llorens, en piedra, robusto de volúmenes y jugoso de líneas, emerge, de las dominantes horizontales del contexto, en hábitos canonicales, con un angelote barroco que sostiene la mitra y en su izquierda -la derecha, falta- el texto en que escribe uno de sus libros apologéticos. Es el Santo mozárabe de Valencia nacido de una familia de tan condición religiosa, en 1227, once años antes de la Conquista, que había de ser luego mercedario, estudioso e París y Roma, canónigo en Valencia, obispo de Jaén, catequista en todas partes, protagonista de encendidas controversias con musulmanes y judíos y, al cabo, preso y mártir en las cárceles de la Alhambra granadina a fines del siglo XIV. La inscripción dice, traducida, "Al Dios óptimo y máximo y a San Pedro Pascual, mártir invictísimo que ennobleció a Valencia con su nacimiento, a la Universidad de París con sus estudios, a la Santa Iglesia Catedral con el canonicato, a la Orden de Santa María de la Merced con su protección religiosa, a Jaén con su episcopado, a Granada con su martirio, a la Santísima Virgen Inmaculada con su pureza y a toda la Iglesia de Jesucristo, con sus buenos ejemplos y doctos: el Senado y el pueblo valenciano..."
En todo este pretil Sur, de la zona aguas arriba, abundan los estribos poliédricos hemipiramidales sobre una base prismática, cuya forma inspiró sin duda el, muy singular, que vamos a nombrar, pues, pasado el nuevo puente actual de las Grandes Vías, o de Ademuz, también llamado al principio "de las Glorias Valencianas" denominación en desuso, y la nueva pasarela inmediata vecina, queda sólo recuerdo, del desaparecido motivo ornamental -también constructivo, de apoyo- que dio nombra al paseo. Frente a la calle del Beato Gaspar Bono, y al ángulo de la cerca del Jardín Botánico, hay una rampa ancha que baja al río, y hoy además, construcciones banales y un banco con pomos, muy deteriorado y la fecha en su anverso, a un lado, de 1765. Al pie de este pretil del malecón, había labrado un gran estribo -del cauce al pretil- estilización de los estribos poliédricos aludidos, en forma de pechina -invertido, convexa -desde hace años (decía Vidal Corella en 1976) sepultado bajo una gruesa capa de tierra. La "pechina", escribía Almela y Vives en 1958, la descubrieron unos areneros al tropezar con ella, siguiéndose trabajos de descombro, quedando a la vista y reproduciéndola en foto que compaña a su estudio, sin duda antigua, de Desfilis.
Todo ello demostró que el cauce había subido, ya que la "pechina" estaba a unos dos metros por debajo del cauce, en los años 30 de este siglo.
El pretil, es de fábrica diversa, predominando la sillería con bolas en las zonas centrales, más nobles y antiguas; otras veces de mampuesto, con o sin bolas, cuya distribución es a veces irregular o nula; y, escasamente, de cemento, con pasamanos de este material.
Complemento de estos elementos, monumentales que animan al pretil Sur -en el Norte no los hay- será la presencia, inmediata a aquel pretil, de monumentos conmemorativos, los más y mejores, siempre con cierto entorno vegetal, como los ubicados en las Alameditas de Serranos, con pretil nuevo, posterior a la riada de 1957, de mampuesto y sin bolas, que tienen mención independiente, y jardín más apreciable; o los de la orilla frontera al Temple, de pretil antiguo y clásico con bolas, y con los bustos inaugurados el 23 de julio de 1965 del pintor Bernardo Ferrándiz en bronce, firmado con las siglas entrelazadas A V, que corresponden a Agapito Valmitjana, el notable escultor catalán tan vinculado a Valencia, autor del Rey Don Jaime, ecuestre, del Parterre o plaza de Alfonso el Magnánimo; de Ignacio Vergara, escultor valenciano, famoso y co-fundador de la Academia de Bellas Artes de San Carlos, obra del artista valenciano Fernando Miranda Casellas; el bloque conmemorativo (junto a la subida al Puente del Real) de la Coronación Pontificia de Nuestra Señora de los Desamparados en 1923, con la leyenda "Aquí fue coronada la imagen de la Virgen de los Desamparados 1923 mayo 1973", y, por la cara que da al cauce, la misma leyenda en valenciano; obra, la de este bloque, dirigida por el arquitecto Manuel Peris Vallbona. Enfrente, el busto del pintor Vicente López, obra de José Esteve Edo, en el jardincillo del otro lado de la calzada, frente al Temple.
Más adelante, traspuesto el paseo de la Ciudadela, otra zona verde, acoge tres pequeños monumentos: uno titulado "La Victoria de Valencia" escultura abstracta de Antonio Sacramento (Fernando Antolí candela) frente a la entrada a la Casa de Socorro o Dispensario Municipal de Sanidad; el busto del periodista Teodoro Llorente Falcó, obra de Francisco Marco-Díaz Pintado, con su firma, y fecha de 30 mayo 1944, con la leyenda de "Valencia a Teodoro Llorente Falcó, 1969", y en el centro de la plaza -de América- resultante por la confluencia de la avenida de Navarro Reverter las calles de Sorní, Cirilo Amorós y Serrano Morales y la avenida de Jacinto Benavente, el busto de Simón Bolívar sostenido por una figura alada, con la inscripción "Valencia a Simón Bolívar. Busto donado por don Rafael Caldera, presidente de la República de Venezuela a la Ciudad de Valencia. Noviembre, 1973".



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